Desde hace un par de días, en todos los medios globales están saliendo noticias relacionadas con las nuevas competencias requeridas a la hora de reclutar jóvenes para puestos laborales. Dicen que específicamente se prefieren jóvenes fanáticos de Facebook y Twitter.
Ahora la reflexión viene por este lado. Fanáticos no significa usuarios responsables. Hasta aquí estamos de acuerdo, no?
También acordaremos que es misión de las bibliotecas escolares colaborar y apuntalar la educación, formando usuarios de información según sus necesidades reales, por ejemplo, ingresar al mercado laboral...
O sea que según la realidad muestra, ahora la biblioteca escolar debería formar en el uso responsable y fructífero de estas tecnologías, para obtener jóvenes con mayores y mejores posibilidades laborales, no?
Pero aquí está el punto. ¿Cómo podremos formarlos en estas herramientas si nosotros les desconfiamos por no conocerlas? Y a veces no sólo las ignoramos, sino que las desprestigiamos o peor aún, las combatimos sin darnos cuenta que esta actitud lejos de recuperar los jóvenes para la biblioteca, como es nuestro deseo, no hace más que alejarlos reforzando así su irresponsables y casi ignorante fanatismo.
Nuestros jóvenes ahora no sólo necesitan libros, sino además les urge desarrollar competencias de información y de comunicación distintas a las que nosotros precisamos en nuestra juventud. Precisan una combinación de Libros + ALFIN + Competencias digitales
Por eso creo que a nuestra profesión le está haciendo falta, en algunos casos, un cambio de anteojos. Anteojos nuevos que nos permitan mirar nuestra profesión según dos puntos de vista:
- La necesidad puntual de nuestros usuarios de formarse para el presente y futuro
- Y a su vez, nuestras propias necesidades de recibir capacitación adecuada para poder formar bien a nuestros usuarios
Porque nosotros formamos nuestros usuarios, pero a nosotros, que nos forme otro bibliotecario...
(Fuente imagen: xperience consulting)


