Folksonomía, o gentonomía, o etiquetado social, es la capacidad actual que tenemos todos los usuarios de la web de etiquetar un recurso o sea atribuirle una palabra clave en lenguaje natural. Así un mismo recurso puede tener tantas etiquetas, tags, como usuarios lo hayan accedido.Folksonomía podría traducirse entonces, como nombres puestos por el pueblo, que además de clasificar un recurso, cumplen la función de orientar para su recuperación. La mayoría de los sitios 2.0 ponen a disposición de sus lectores y usuarios, las etiquetas con las que han sido clasificados sus contenidos. Pueden mostrarlas en forma de lista (como en este blog) o como una nube de etiquetas, en cuyo caso la frecuencia de uso está informada por el tamaño de las palabras e intensidad de su color.
Jorge Serrano Cobos amplía la lista de ventajas y desventajas:
Ventajas:
“sistema de clasificación / categorización muy sim ple
permite la facetación en forma natural
al usuario le resulta muy fácil describir el contenido
el sistema aporta una sensación de juego al acto de describir y compartir ese contenido y esa descripción
la representación de las tags resulta visualme nte muy atractiva
utiliza economías de escala, una vez construido el sistema, el trabajo de descripción lo hacen los usuarios”
Desventajas:
“las tags se limitan generalmente a palabras únicas” (unitérminos). “Son por lo tanto categorías muy genéricas
las tags eliminan las relaciones jerárquicas, re stringiéndose a las relaciones asociativas
aumenta la exhaustvidad en la recuperación, pero dificulta la especificidad
el tamaño de una tag puede engañar. Cuanto mayor es su tamaño se incita más a utilizarla para describir nuevos recursos”
En síntesis, el etiquetado social, o folksonomía, no es más q ue un sistema de “auto clasificación e indización casera” realizada por los mismos usuarios de información, con sus pro y sus contras.
Los lenguajes controlados, en cambio, como todos sabemos, presentan un vocabulario previamente elaborado y admiten un limitado número de modificaciones en el momento de su utilización, con el objetivo de reducir las ambiguedades semánticas y mejorar la consistencia en la representación de la materia que describen. Además, de pretender facilitar el procesamiento y recupero de información, su primordial objetivoo.
Hay quienes opinan que ambos, las folksonomías y los lenguajes controlados son excluyentes.
Otros sostienen que estos dos sistemas, si se combinaran e integraran, favorecerían y optimizarían las búsquedas y recuperos de información, además de mejorar la tan deseada participación activa del usuario en nuestras unidades de información.
En este orden de cosas, los invito a leer, este trabajo de Luis Rodríguez Yunta, publicado en E-Lis: "Etiquetado libre frente a lenguajes documentales. Aportaciones en el ámbito de Biblioteconomía y Documentación", donde
"se analiza el uso de etiquetas o tags en los blogs, servicios de promoción social de noticias y marcadores sociales, por parte de profesionales del campo de la Biblioteconomía y la Documentación. Los datos obtenidos en varios ejemplos de este tipo de recursos se comparan con los términos incluidos en un tesauro especializado de este mismo ámbito. A través de esta comparación se sistematizan cuáles son las aportaciones del etiquetado libre frente a las herramientas tradicionales. Los tesauros pueden aprovechar las folksonomías como una fuente de gran calidad para actualizar y ampliar su cobertura terminológica. Este objetivo debe considerarse prioritario si se quiere que los tesauros puedan representar un papel en el futuro inmediato en los sistemas de recuperación sobre texto completo."
¿Y usted, qué postura ha adoptado?




2 comentarios:
Estimada colega, mientras muchos en nuestro País dicutian sobre la clasificación de los documentos, en idoma natural o clasificación universal, un profesor en la materia, Un visonario, opto en la decada del 90 por el idioma natural, simpre tomando la precaución, de no inventar niguna palabra que no figure en el documento. El decia que esto de bsucar clasificaciones universales, además de la perdida de tiempo, era innecesaria, dado que al usuaia no le da ningun beneficio, y menos en las Bibliotecas científicas, no aseguraba lo mismo para las escolares, pues en su humildad, decia no tener conocimiento. Mi estimado prefesor MARIO ALBERTO FARIAS, con dos maestris, una en Francia y la otra en Estados Unidos..
Queria compartir con usted. esta enseñanza de un gran maestro, solo resumo: Opto por el lenguaje Natural, aunque es un tema largo para debatir
Saludos atentos,
Romy Díaz
CADIC-CONICET-BIBLIOTECA
romyush@hotmail.com
Personalmente opino que el lenguaje natural es óptimo para materias humanísticas, todos hablamos de lo mismo. Se complica su aplicación en materias técnicas. Es posible la convivencia de ambos lenguajes, siempre que no se distorsione el resultado al momento de recuperar la información.
Saludos cordiales
Silvia Ferrari
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